"La mala imagen de Espana a finales del XIX" by Gaston Baquero in "America 92" (IV Centenario del Descubrimiento de America) Ha de reconocerse que no era muy buena en Hispanoamerica la imagen de la Espana de la decada final del siglo. Los tiquismiquis y mal entendidos en el mundo literario, por culpa del gramaticismo exagerado y exasperado de la Real Academia, eran frecuentes y pugnaces en ocasiones. El mismo Ricardo de Palma, presente en el Cuarto Centenario, se quejaba amargamente de la intolerancia en materia de lenguaje. Clarin llegaria a la impertinencia de decir: <>. Pero no obstante la minima representacion, los hispanoamericanos comprobaron en su viaje y en sus actividades, tanto en Congresos como el Americanista y otros, como en la valiosa serie de conferencias ofrecidas en el Ateneo de Madrid sobre temas americanos (55 conferencias, magistrales en su mayoria), que existia en Espana una real preocupacion por Hispanoamerica. Los temas precolombinos, los del indio, fueron tratados desde diversos angulos y con gran competencia. La exposicion del mundo precolombino conto con el envio de materiales valiosisimos desde Ecuador, Costa Rica, Mexico y Peru. Revelabase asi la conciencia que los espanoles tenian arraigada ya de que las culturas indigenas son de indispensable conocimiento en el estudio de America. Por parte hispanoamericana, la coyuntura del Cuarto Centenario resultaba enormente significativa, porque se sentian por alla de nuevo los pasos del expansionismo norteamericano. En 1880 habia nacido en Washington una Oficina Interamericana de Comercio, concebida, gestionada y llevada a cabo por la Secretaria de Estado de Norteamerica. Hay que reconocer, con pena, que a la invitacion del secretario Blaine concurrieron todos los paises, cosa que no se habia conseguido jamas en las convocatorias de unos cincuenta congresos y conferencias por parte de algun pais de la region. Reaccion tibia La primera vez que se reunieron todos aquellos paises fue en Washington. El organismo propuesto por Blaine, aprobado al finalizar la conferencia iniciada en 1889, era una Oficina Comercial que pocos anos despues pasaria a llamarse Union Panamericana de Washington, con presidencia perpetua del Secretario de Estado de Norteamerica y con sede permanente en Washington. Debieron pasar mas de cuarenta anos para que la Union Panamericana cambiase de nombre y de estructura. Es la actual O.E.A., nacida en 1984. Los hispanoamericanos reaccionaron mas bien tibiamente al llamado del Cuarto Centenario, por falta de motivacion y por el error de presentar la conmemoracion del Descubrimiento como una fiesta meramente historica, del pasado, y ademas como una fiesta con el interes centrado en la hazana de Cristobal Colon y en la sabiduria de los Reyes Catolicos. Grave error. El viaje de Colon pertenece a las grandes paginas o hitos de la historia de la navegacion, y represento sin duda un paso de progreso excepcional, pero no tenia sentido, ni lo tiene, exagerar hasta el ridiculo la novedad del hallazgo. Justamente en 1493, solo que antes de Cristo, la Reina Hathseput de Egipto pago una expedicion maritima para buscar nuevos territorios para su reino. Desde el siglo XIV los arabes espanoles ensayaron mas de una vez la busqueda del Oriente por otra direcion que la tradiccional. Los arabes espanoles viajaban a Japon con la mayor naturalidad. En Hispanoamerica no se nego nunca la grandeza de Colon ni el merito de Isabel la Catolica. Pero ya en 1890 era dificil entusiasmar a aquellos pueblos con una hazana que vio trascendido su valor cientifico por las consecuencias que en lo social, en lo politico, en lo economico, en lo humano, tuvo el use que la Corona hizo de la posesion que le daba el Descubrimiento. Independencia Hacia 1890 Hispanoamerica no amaba excesivamente la historia de los siglos XVI, XVII y XVIII. El largo y doloroso proceso de la Independencia imprimio una honda huella en el alma hispanoamericana. Y es por eso por lo que se rechazaba y se rechaza todo intento o toda sospecha de imperialismo espanol, sea politico, sea cultural, sea comercial. La tradicional ceguera que padecieron siempre tantos espanoles respecto a lo que Hispanoamerica es en realidad, determino que, sin advertirlo, se le presentase siempre a Hispanoamerica el 12 de Octubre y el Descubrimiento como una propiedad exclusiva de Espana, incorporando esa region al tema como un aditamento, un anadido ofrecido por generosidad. Y no digamos de la necedad que fue crear el Dias de la Raza, culpa mas de Irigoyen que de los espanoles. En el Cuarto Centenario se hablo, es cierto, del indio, del problema economico hispanoamericano, de la riqueza arqueologica y artesanal, del porvenir de esos paises, pero la filosofia de las exposiciones y estudios conservaba demasiados residuos de superioridad. La nocion de buenas relaciones estaba demasiado prenada de la idea de <>, y no de union o integracion americana en si, ofrecida despues, libremente, a Espana como a una porcion mas de aquel mundo, por las afinidades y por el deber y conveniencia propia que tienen los hijos de seguir amando la casa de sus padres, aun cuando tengan casa propia. Motivacion Una observacion final permite sintetizar el tema con un ejemplo concreto. La tibieza y la casi indiferencia con que Hispanoamerica vivio el Cuarto Centenario fueron sustituidas ocho anos despues por una fervorosa identificacion entre hispanoamericanos y espanoles. Ocurrio en el <> convocado por Espana en el ano 1900. Ahi se vio por primera vez reunidos calida y hasta ansiosamente pudiera decirse, los paises todos de Hispanoamerica en el hogar espanol. Por que este cambio? Porque en 1898 se produjo la guerra hispanoamericana. La entrada de Norteamerica en el conflicto entre espanoles, cubanos, puertorriquenos y filipinos, se vio en Hispanoamerica como un acto de expansionismo. Cundio el panico. Y el panico es un buen reactivo para la union. Donald Fogelquist dice que <>. Ciertamente, en el Cuarto Centenario del Descubrimiento falto motivacion suficiente. La leccion que de ahi debieran sacar los organismos del Quinto Centenario es la de que sin motivacion no hay entusiasmo, no hay emocion.